Violinista de sueños
Mezquino sopla el viento en la llanura de la fantasía,
un lugar donde un Sol traicionado se retira con cierto júbilo,
estancia donde el valsar del sombrío prado concibe una triste armonía,
y la bondad de la vida resulta difícil como complicado artilugio.
Caminé descalzo, en la planicie con espinas de ilusión,
porque luchando con la vida el débil pierde la razón,
mientras caminaba levanté una rosa que en mis manos pereció,
y me pregunté ¿se habrá perdido el amor?
¡Oh!, ¡mi mundo muere a diario!
Yo recorría atardeceres buscando la esencia perdida,
y mientras las sonrisas se secaban en destino árido,
yo gemía,
¡Oh!, ¿quién libertará de su cárcel a la esperanza abatida?
Escuché cómo el silencio se escapaba ante hermosa melodía,
las hojas caídas se levantaron sorprendidas ante el grato soneto,
miraba cómo el cielo gris ahora rebosaba de vida,
logré vivir para ver cómo en el mundo se restablecía el respeto.
Alguien tocaba un instrumento con mágica maestría,
observé acercarse a esa silueta a la distancia,
y sorprendido me decía, nunca escuché semejante adiestra,
pues con el sonido de su obra quedó abolida la ignorancia.
Él caminó por el valle de sombras llevando así su luz,
su serena canción llevaba el amor como diseño,
atravesaba con armoniosas canciones el paisaje con mágico trasluz,
a la vez que leía el cinto en su pecho, "Violinista de Sueños".
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