Sed de tu llamarada
Es imperativo que te visite esta noche,
que surque tus senos como cielo raso de enero,
que beba de tu aire y respire de tu pelo,
y así me libertes de mi anhelo al permitirme rasgar tu velo.
¡Reclamo mi coartada de tu aliento!
y me es necesario debilitarte con mis letras,
¡No me juzgues!, pues soy un hombre sediento,
que necesita de tu cielo, que necesita de tu viento.
¡Oh!, qué sutil es la esencia que tu boca emana,
quiero descubrir el secreto detrás de tus faldas,
quiero jugar y quemarme en el fulgor de tus llamas,
y así precipitarme y morir en la virtud de tus nalgas.
Te quiero eternamente mía,
para ser yo quien te ama,
y abrigarte en noches frías,
al desnudarte en mi cama.
Cartas al poeta · 0
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