En mí no hay uno, sino dos
Quiero…
Quiero ser amado,
también siendo temido,
quiero ser tirano,
sin dejar de ser tu amigo.
¿Qué quiero?
Quiero oxidar el amable cielo con mi aliento,
y ahogar el océano con mi temible voz,
también quiero poder decirle a un niño lo que siento,
y que sepa que en mí no hay uno, sino dos.
Pues, quiero...
Quiero secuestrar a las sonrisas,
para obligarlas a llorar,
también volver a la violencia sumisa,
y al vil y cruel enseñarle a amar.
¡Entiendan!
Quiero que sepan que en mí hay maldad,
y sucias intenciones,
también quiero que sepan que al poder de amar,
elevo muy altas mis oraciones.
Quiero que el calor se vuelva frío,
y frío se vuelva el calor,
quiero que se esfumen los amigos,
y que triunfe al fin el amor…
En fin…
Quiero que sepan que en mí no hay uno, sino dos.
Cartas al poeta · 0
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