Prodigiosa marioneta
¡Prodigio!, dijeron al verla edificar sublime melodía,
sus ojos yacían cerrados ante la tenue luz de una farola,
mientras predicaba en su instrumento la infalible fantasía,
aunque hacía ya mucho tiempo que prefería encontrarse a solas.
La joven no poseía recuerdos de una niñez apacible,
las musas nunca visitaron su alcoba, y si lo hicieron, hace años perecieron,
¡Que toques, te digo!, le gritaban ellos muy audible,
sus padres la explotaron y así sus sentimientos fallecieron,
La pobre joven pronto se hizo una mujer muy sensible,
sin sueños, sin anhelos, sin voluntad para correr,
¡Estudiarás negocios!, le gritaron muy audible
sumisa ya sin fuerza otra vez volvió a perder.
Los años pasaron y ella sin voz continuaba,
"Es más fácil así", ella decía renuente a luchar,
se casó sin amor, sin pasión, sin llamarada,
objeto del sexo solo fue, sin cariño ese hombre la tocaba.
¡Que cocines!, le gritaba su marido,
ella asentía y partía, nunca se imponía,
la golpeaba la incesable piedra del destino,
año tras año y ella nunca sonreía.
Todos la obligaron, nadie la apoyaba,
pero la marioneta de coraje carecía,
sola se encontraba sin nadie que la ayudara,
solo obedecía órdenes para que nadie la golpeara.
Esta es la historia de una rosa que nació marchita,
de una mujer que renunció a lo que sentía,
de una cobarde que prefirió las heridas…
de la Prodigiosa Marioneta que murió maldita.
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