El espejo del tiempo
Provisoria juventud te promete porvenires,
¡Dulces porvenires! insisto,
Fuente de ajada juventud te anestesia del tiempo,
de sus atardeceres, del frío viento, lo sé, ya lo he visto.
Árbol que se niega a morir en el huerto del Edén,
pese a haber dado el fruto más terrible,
¡Todos quieren ser inmortales!, todos quieren preceder,
mas inclusive Adán dejó de ser elegible y partió a su perecer.
En tu ignorancia olvidaste pasadas primaveras,
ya el noble Roble está un poco cansado al caminar,
así que te diriges a la fuente para volver al agua tomar,
¡Desesperas!, la fuente no está y desnudo te sientes al despertar.
Han pasado ya los años y de cierto las arrugas te condenan,
te recuerdan que aún eres un mortal, que tiempo está cerca,
te desnudan, te revelan, te acarician, pero te condenan,
te sentencian, te juzgan, se ríen, te queman,
¡El Espejo del Tiempo!
En él te miras y te sorprendes,
no ha cambiado nada, prevalece en la tormenta y el viento,
pero al mirar la imagen de frente pierdes aliento, mientras Él te dice:
"Te muestro lo que eres después del ocaso, yo no miento,
lo que ves lo has alcanzado pese a tanto tratamiento,
a mí nadie me engaña, nadie me evade, vive lo que te queda, aún no desmayes".
¡El Espejo del Tiempo!
Seguirá vivo, recordándonos, que vivamos el momento,
que los atardeceres se disipan, que la juventud se marchita,
que vivamos plenos cada mañana, cada día, que vivamos contentos.
Porque mañana podría ser la hora, que demanden tu partida.
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