Camina en el redil
Hoy el Edén revela un triste soneto,
un relámpago belicoso ruge en la mañana tardía,
atestado de miedo yace un Sol discreto,
que asoma su rostro mas emprende la huida.
¡Oh!, si por respirar pudiese uno morirse,
pues la noche persiste en alojarse en el campo de batalla,
donde la voluntad del hombre parece abatible,
y pensar en el mañana es maniobra arriesgada.
¡Iluso!
La vida corrompe los pasos del débil,
también destruye la afición del necio,
no te detengas a lamentarte en la pugna de la vida.
¡Camina en el redil!
Cartas al poeta · 0
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